Aldo Gabriel Jiménez Arteaga *
Adela Eugenia Rodríguez Salazar
Anelisse Yerett Oliveri Rivera
Universidad Autónoma de Querétaro, Querétaro, México.
Recibido el 7 de junio de 2024, aceptado el 19 de noviembre de 2025.
El presente trabajo propone una metodología de diseño orientada a usuarios no convencionales, específicamente perros, frente a la problemática de la contaminación acústica. Tradicionalmente, el diseño ha privilegiado un enfoque antropocéntrico, centrado en las necesidades humanas; sin embargo, la creciente conformación de familias multiespecie exige ampliar el campo de acción hacia seres vivos que no pueden expresar directamente sus percepciones. En este contexto, la investigación plantea un proceso metodológico basado en la interpretación del dueño como mediador de las reacciones del animal, integrando herramientas de observación, entrevistas semiestructuradas y análisis cualitativo comparativo (QCA). La propuesta se estructura en siete etapas: detección del problema, investigación preliminar, observación e identificación de necesidades, conceptualización y desarrollo, elaboración de prototipo, pruebas en ambientes controlados, ajustes iterativos y difusión del prototipo final. El uso del QCA constituye un aporte innovador, al permitir evaluar configuraciones causales entre variables como reducción de ruido, ornamentación, tranquilidad de la mascota y entrenamiento etológico, vinculándolas con la mejora en la calidad de vida de la dupla humano-perro. Los resultados preliminares evidencian que la metodología facilita la generación de soluciones más congruentes con las necesidades reales del animal, al fundamentarse en comportamientos documentados por sus dueños. Asimismo, se destaca la importancia de considerar la sensibilidad auditiva canina y las consecuencias fisiológicas y conductuales derivadas de la exposición a ruidos intensos. En conclusión, esta propuesta metodológica contribuye a dignificar a los usuarios no convencionales, ofreciendo un marco replicable y adaptable que trasciende el antropocentrismo y promueve la innovación en el diseño contemporáneo.
Palabras clave: análisis cualitativo comparativo (QCA), bienestar animal, contaminación acústica, diseño no convencional, familias multiespecie, metodología de diseño, percepción del dueño, sensibilidad auditiva canina.
This paper proposes a design methodology aimed at unconventional users, specifically dogs, in response to the problem of noise pollution. Traditionally, design has favored an anthropocentric approach, focused on human needs; however, the growing formation of multispecies families requires expanding the field of action to living beings that cannot directly express their perceptions. In this context, the research proposes a methodological process based on the interpretation of the owner as a mediator of the animal's reactions, integrating observation tools, semi-structured interviews, and comparative qualitative analysis (QCA). The proposal is structured in seven stages: problem detection, preliminary research, observation and identification of needs, conceptualization and development, prototype development, testing in controlled environments, iterative adjustments, and dissemination of the final prototype. The use of QCA is an innovative contribution, as it allows for the evaluation of causal configurations between variables such as noise reduction, ornamentation, pet tranquility, and ethological training, linking them to improvements in the quality of life of the human-dog pair. Preliminary results show that the methodology facilitates the generation of solutions that are more consistent with the animal's real needs, as it is based on behaviors documented by their owners. It also highlights the importance of considering canine auditory sensitivity and the physiological and behavioral consequences of exposure to loud noises. In conclusion, this methodological proposal contributes to dignifying non-conventional users by offering a replicable and adaptable framework that transcends anthropocentrism and promotes innovation in contemporary design.
Keywords: comparative qualitative analysis (QCA), animal wellbeing, noise pollution, unconventional design, multispecies families, design methodology, owner perception, canine auditory sensitivity.
El diseño constituye una herramienta esencial para el desarrollo de productos, estrategias y procesos que contribuyen a resolver las necesidades del ser humano. Tradicionalmente, esta práctica se ha enfocado en una relación humano-humano, es decir, en identificar problemas del hombre y diseñar soluciones orientadas exclusivamente a él; este enfoque se conoce como diseño antropocéntrico. Dicho modelo busca mejorar experiencias, reducir el estrés, optimizar el uso de espacios y generar bienestar en las personas (Grimley y Smith, 2023). No obstante, el diseñador contemporáneo debe contar con recursos metodológicos que le permitan extender su campo de acción hacia usuarios no convencionales, aquellos que no pueden expresar directamente sus necesidades o percepciones —por ejemplo, personas con discapacidad, bebés, ancianos o animales—. Estos usuarios requieren ser comprendidos a través de un tercero que interprete su comportamiento o condición.
En consecuencia, el diseñador debe recurrir a estrategias indirectas para identificar problemáticas y necesidades, desarrollando así soluciones basadas en la empatía, la observación y la interpretación mediada. Una herramienta clave para lograrlo es el uso de metodologías de diseño que permitan abordar sistemáticamente la complejidad de cada proyecto, evitando decisiones empíricas o intuitivas, y garantizando resultados viables, factibles y deseables (Pérez, 2002). Si bien estos métodos tradicionalmente se orientan a problemáticas humanas, el presente trabajo los adapta para responder a un caso particular: un problema canino relacionado con la contaminación acústica.
En la actualidad, los perros han trascendido el estatus de mascota; su presencia constante en los hogares ha propiciado la conformación de familias multiespecie (Sancho Ezquerra, 2023). La relación entre perro y dueño resulta crucial para el bienestar de ambos; no obstante, la mascota depende de la percepción que el propietario tiene sobre sus necesidades y comportamientos. En este contexto, el presente artículo propone una metodología de diseño orientada a desarrollar una solución frente a la contaminación acústica en perros, fundamentada en la percepción del dueño sobre las reacciones del animal ante estímulos sonoros adversos.
Para comprender la necesidad de diseñar soluciones frente a la contaminación acústica en perros, es indispensable conocer su sensibilidad auditiva y las consecuencias fisiológicas y conductuales que produce en ellos la exposición al ruido intenso. El miedo de los caninos a los ambientes sonoros hiperestimulantes —fuegos artificiales, eventos culturales, truenos o tormentas— es un fenómeno común. Diversos estudios estiman que aproximadamente el 49 % de los perros ha experimentado este tipo de reacciones, mientras que el 45 % de los dueños ha notado cambios de comportamiento asociados a esta sensibilidad. La exposición repetida a estímulos aleatorios, intensos e intermitentes provoca en el perro una sensibilización extrema, cuyas manifestaciones varían según la edad, el entorno y las experiencias previas del animal (Zambrano González, 2022).
La anatomía auditiva del perro presenta diferencias significativas en comparación con la del ser humano. El oído humano tiene un umbral de frecuencia aproximado de 20 Hz a 20 kHz y una tolerancia de intensidad de 55 dB en ambientes ideales y hasta 120 dB en niveles de molestia; mientras que los perros poseen un rango de 40 Hz a 40 kHz, con una tolerancia de 55 dB en condiciones adecuadas y que alcanza niveles de incomodidad o dolor al superar los 85 dB (Ayala Velázquez et al., 2015). Estas diferencias no son meramente cuantitativas; tienen implicaciones directas en la convivencia entre humanos y perros. Mientras los humanos poseen una mayor tolerancia al ruido ambiental, la exposición constante a sonidos intensos puede generar entornos de estrés para sus mascotas, especialmente cuando los dueños ignoran la alta sensibilidad acústica del canino. Esta falta de correspondencia auditiva puede originar comportamientos de miedo, ansiedad o agresividad, comprometiendo el bienestar general del animal.
Una vez superado el límite de tolerancia sonora, los perros pueden presentar reacciones fisiológicas y conductuales, como temblores, vocalizaciones, encogimiento corporal, salivación excesiva, autolesiones, búsqueda desesperada de refugio o destrucción del entorno (Zambrano González, 2022). Estas respuestas deben considerarse señales de alarma que requieren atención inmediata para preservar el bienestar y la calidad de vida de las mascotas.
La exposición prolongada a niveles de ruido elevados, lo que se conoce comúnmente como contaminación acústica, coloca a los perros en estados de miedo, ansiedad y estrés. Este fenómeno desencadena mecanismos reflejos tanto físicos como conductuales, que surgen como respuesta natural ante estímulos percibidos como amenazantes, y pueden acentuarse por experiencias negativas previas (Cainzos et al., 2018). Entre las reacciones frenéticas más comunes se encuentran ladridos excesivos, intentos de huida, autolesiones, agresividad, miedo intenso, convulsiones e incluso colapsos cardíacos que pueden causar la muerte (Zambrano, 2022). Además, la reiteración de dichos estímulos puede generar condicionamiento negativo o fobias específicas. Por ejemplo, un perro de caza que teme al sonido de los disparos puede desarrollar una reacción automática de miedo incluso al ver un arma, sin necesidad de escucharla. De manera similar, un perro que asocia la lluvia con truenos podría mostrar ansiedad con solo percibir el indicio de una tormenta (Ballamwar et al., 2008). En consecuencia, son imperativas intervenciones de diseño centradas en el bienestar animal, que contribuyan a reducir el impacto de la contaminación acústica y proporcionen espacios o dispositivos que favorezcan su tranquilidad.
Se han desarrollado diversos productos para mitigar el estrés en perros y reducir los efectos de la contaminación acústica. Entre ellos se encuentran materiales aislantes, accesorios de confort o dispositivos tecnológicos. Sin embargo, la mayoría de estas soluciones han sido concebidas bajo un enfoque antropocéntrico, sin considerar de manera integral las necesidades reales del canino ni su interrelación con el entorno y su dueño.
Un ejemplo de innovación tecnológica es la casa ZenCrate (Zencrate, 2025), fabricada con materiales acústicos activos. Este producto integra sensores de presencia y un sistema de ondas inversas que cancela el ruido exterior cuando el perro se encuentra dentro de la estructura. Aunque resulta prometedor, no existe evidencia suficiente que garantice su efectividad emocional a largo plazo, además de que depende permanentemente del suministro eléctrico, lo cual puede representar un riesgo de falla o inutilización durante cortes de energía. Otro tipo de solución son los tratamientos farmacológicos para reducir las fobias por ruido, cuya eficacia depende del grado de sensibilidad del perro, el tiempo que ha experimentado el miedo y de si la fobia es estacional o impredecible (Ballamwar et al., 2008). No obstante, el uso prolongado de fármacos puede generar dependencia o efectos secundarios adversos, además requiere la supervisión constante del propietario y de un especialista veterinario.
Pese a estos esfuerzos, las tecnologías actuales son limitadas, en tanto pasan por alto la raíz del problema y la experiencia perceptiva del usuario no convencional. Los perros no pueden autoadministrarse medicamentos ni distinguir conscientemente entre un espacio de refugio y uno acústicamente adecuado. Por ello, resulta fundamental desarrollar una metodología de diseño centrada en la percepción del dueño como intérprete del comportamiento del animal, de manera que las soluciones propuestas respondan a necesidades reales observadas en contextos cotidianos.
Se sugiere que en una fase posterior de la investigación se incluya una revisión más profunda del estado del arte mediante un análisis FODA comparativo de los productos actuales, a fin de reforzar la justificación del proyecto y su carácter innovador.
Figura 1. Metodología no convencional.
Fuente: Elaboración propia.
La metodología propuesta surge de la necesidad de diseñar soluciones para usuarios no convencionales —en este caso, los perros— a partir de la percepción y observación de sus dueños. Este enfoque recopila datos relevantes de fuentes indirectas, estructurando el proceso de diseño en etapas secuenciales y fundamentadas que proyecten un resultado deseable y factible. Así, combina y adapta el diseño centrado en el usuario y la investigación etnográfica aplicada al diseño para integrar la empatía, la observación contextual y la validación empírica en términos de los usuarios no convencionales.
Entre las herramientas empleadas se destaca el análisis cualitativo comparativo (QCA, en inglés, qualitative comparative analysis), método común en las ciencias sociales para identificar patrones de relación entre variables cualitativas. Su aplicación dentro del ámbito del diseño permite evaluar la efectividad de los prototipos y analizar los distintos escenarios de uso observados a través de la percepción del dueño.
La metodología se compone de las etapas estructuradas que se describen a continuación.
En esta primera etapa se lleva a cabo la detección del problema de diseño, ya sea por inquietud del investigador, evidencia estadística o necesidad observada en el entorno. Se recopila información preliminar mediante una revisión bibliográfica y una observación contextual para determinar si la problemática es relevante, actual y abordable desde el diseño. Su propósito es definir con precisión el problema que motiva la intervención y delimitar los objetivos de diseño.
Esta fase se centra en la búsqueda sistemática de información respectiva al tema, con el fin de conocer antecedentes, tendencias y soluciones previas. Se recomienda realizar indagaciones en bases de datos científicas como Scopus, ScienceDirect, Redalyc o Google Scholar, utilizando palabras clave relacionadas con “contaminación acústica en perros”, “diseño para animales domésticos” y “usuarios no convencionales”. La información se clasifica y analiza mediante criterios de pertinencia, actualidad (no más de cinco años de antigüedad) y aplicabilidad al contexto del estudio. El resultado de esta etapa es la generación de un marco teórico que sustente el desarrollo de la metodología.
Mediante esta etapa se recaba información indirecta del usuario no convencional a través de su principal mediador: el dueño. El objetivo es generar un diagnóstico perceptivo que servirá como base para el desarrollo de las soluciones de diseño. Se emplean entrevistas semiestructuradas diseñadas para recolectar datos específicos sobre el comportamiento del perro ante estímulos acústicos, sus rutinas, contexto ambiental y posibles indicadores de estrés. Las entrevistas se estructuran con preguntas abiertas acerca de las reacciones físicas, emocionales y conductuales del animal frente a situaciones de ruido.
Los criterios de inclusión consideran perros con reacciones comprobadas a ruidos intensos, con cuadro de vacunación completo y sin enfermedades diagnosticadas (por ejemplo, epilepsia, desórdenes alimenticios o deshidratación). El dueño debe mostrar disposición para participar activamente en el proceso.
En esta fase se integran los datos recolectados para iniciar el proceso creativo de diseño. Se segmenta en cuatro subetapas que deben documentarse minuciosamente para dar replicabilidad al proceso:
Clasificación de necesidades y requerimientos: se analizan los resultados de las entrevistas para establecer las características funcionales, formales y materiales del producto.
Bocetaje: se desarrollan múltiples propuestas visuales, considerando factores como escala, ergonomía, materiales, ensamblaje y mantenimiento.
Desarrollo de prototipos: se seleccionan al menos tres propuestas para materializarlas en modelos funcionales o prototipos rápidos, con el fin de evaluar su desempeño inicial.
Ensamble del prototipo final: se integran los elementos definitivos del diseño y se prepara el producto para su validación en entornos controlados.
Durante este momento se realiza la fabricación del prototipo final, considerando los parámetros establecidos en la etapa anterior. Se definen los materiales, dimensiones, sistemas constructivos y elementos tecnológicos que garanticen el funcionamiento acústico deseado. Paralelamente, se articulan los protocolos de evaluación: criterios, variables y ambientes de prueba donde se validará el prototipo.
Este paso consiste en evaluar el desempeño del prototipo en condiciones controladas. Se aplica una entrevista post hoc al dueño, con el objetivo de registrar su percepción sobre la reacción del perro al usar el dispositivo. Los resultados se analizan mediante el QCA para identificar patrones de respuesta y determinar la efectividad del diseño. En el caso de estudio, las variables independientes consideradas en el QCA son:
Reducción de ruido en el interior del dispositivo (RR): Sí (1) / No (0)
Ornamentación adecuada (OA): Sí (1) / No (0)
Tranquilidad de la mascota (TM): Sí (1) / No (0)
Entrenamiento etológico (ET): Sí (1) / No (0)
La variable dependiente es:
Mejora en la calidad de vida humano/mascota por la estación (MCV): Sí (1) / No (0)
Con estos datos se generan configuraciones binarias de escenarios que permiten determinar las combinaciones de factores que conducen a un resultado positivo. Los resultados se registran en dos tablas:
Tabla 1. Configuraciones de los escenarios posibles con MCV cumplida.
Fuente: Elaboración propia.
Tabla 2. Configuraciones de los escenarios posibles con MCV no cumplida.
Fuente: Elaboración propia.
El análisis de los escenarios revela que la calidad de vida de la dupla humano–perro puede lograrse a través de distintas combinaciones de variables, aunque se considera indispensable la presencia de RR o ET, pilares principales del desarrollo.
Esta etapa representa el componente iterativo del proceso metodológico. A partir de los resultados del análisis QCA y de las observaciones registradas, se determinan los ajustes necesarios para optimizar el funcionamiento del prototipo. Si los resultados no son satisfactorios, se regresa a las etapas previas de observación o desarrollo para modificar los elementos que influyen negativamente en la respuesta del usuario. Este ciclo de retroalimentación asegura la mejora continua del diseño hasta alcanzar los criterios de aceptación funcional.
Una vez obtenido el prototipo definitivo, se procede a su difusión y divulgación, con el objetivo de compartir los resultados y promover su aplicación práctica. Esta etapa incluye la documentación integral del proceso de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), la preparación de publicaciones académicas, y la gestión de propiedad intelectual en caso de buscar registro o patente del producto. Finalmente, la idea no se limita a resolver una problemática específica, sino que implica contribuir al desarrollo metodológico del diseño para usuarios no convencionales con miras a la dignificación y el bienestar de los mismos.
La aplicación de la metodología propuesta contribuye al fortalecimiento de la investigación en diseño al incorporar la percepción del dueño como fuente primaria de información para comprender al usuario no convencional. Este aspecto constituye el elemento más innovador de la propuesta, pues reconoce la relevancia de los vínculos cognitivo-afectivos entre el humano y el animal, y los integra al proceso metodológico como datos válidos y medibles. El uso del QCA representa otra innovación significativa, al importar una herramienta comúnmente empleada en las ciencias sociales al ámbito del diseño. Este método permite realizar una evaluación estructurada de casos, identificar configuraciones causales y comprender cómo distintas combinaciones de variables influyen en los resultados observados. Su aplicación en proyectos de diseño amplía las posibilidades de análisis y ofrece una base empírica para la toma de decisiones. Los resultados de las pruebas preliminares evidencian que implementar la metodología facilita el diseño de soluciones más congruentes con las necesidades reales del perro, basadas en los comportamientos y respuestas documentadas por sus dueños. Asimismo, los datos derivados del análisis QCA permiten establecer patrones de relación entre la reducción de ruido, la ornamentación del entorno, el nivel de tranquilidad del animal y el entrenamiento etológico, elementos que en conjunto influyen directamente en la calidad de vida tanto del perro como de su propietario. De manera general, esta metodología ofrece un marco adaptable a diversos contextos de diseño con usuarios no convencionales, trascendiendo el enfoque antropocéntrico hacia una visión más inclusiva, empática y científica del proceso creativo.
La intervención de un diseñador que utiliza una metodología centrada en usuarios no convencionales, basada en la percepción del acompañante humano y validada mediante el QCA demuestra ser una alternativa innovadora y eficaz dentro del campo del diseño contemporáneo. El diseño y desarrollo de productos sustentados en la percepción de los dueños permite una comprensión más profunda de las necesidades reales del usuario no convencional. Por ello, resulta esencial disponer de instrumentos adecuados para obtener información válida y confiable, así como de métodos de análisis que guíen las decisiones de diseño con rigor científico. Esta propuesta metodológica busca marcar el inicio de una nueva perspectiva dentro del diseño, alejándose del antropocentrismo tradicional para dar cabida a seres vivos incapaces de expresar sus necesidades de manera directa. Por último, adoptar una visión de diseño crítica y sensible dignifica a los usuarios no convencionales, impulsa la innovación en los procesos de creación y fomenta el bienestar de los usuarios, humanos o no humanos.
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